jueves, 30 de septiembre de 2010

LIBERTAD DE ELEGIR SER LIBRE.


     Muchos pensadores coinciden en  una misma  idea sobre la libertad a la que todo ser humano tiene derecho, que  se posee aún sin notarlo y que sin embargo cuando  se siente que puede perderse, se lucha ferozmente por ella. No me refiero en este caso  solo a la “libertad física”, sino también a la capacidad de “autodeterminación”, a la libertad de elegir ser libre,  de decir y de crear lo que desees    y no lo que te imponga una sociedad, un régimen o una simple tendencia o movimiento cultural.

    Es por ello que resulta sumamente importante huir de cualquier circunstancia que nos conduzca a la alienación. Es preciso defender nuestras convicciones,  dejar fluir de manera natural nuestra interioridad y sencillamente crear  “un pensamiento nuevo cada día”

    Considero que disponiendo de libertad es preciso que demos importancia al uso que hacemos de ella, ya que la libertad no es un fin en si misma, su fin está dado por el valor, que a su vez determina su altura. Revisando un poco el pensamiento de Frondizi encontramos:

“El concepto técnico y filosófico de libertad es la autonomía de escoger” esto es “determinarse a si mismo a querer, en el sentido amplio de escoger”  (…) “La creación se inspira  y mide por el valor que representa, pero también requiere libertad. No se puede crear por decreto. La   creación exige libertad y convencimiento interior en la obra que se realiza”  Frondizi R. (1992)

FRONDIZI Risieri, Introducción a los Problemas Fundamentales del Hombre”, Fondo de Cultura Económica, 1992 (p. 462).



Soy libre

lunes, 27 de septiembre de 2010

Pisando firme - Caminando sobre mis huesos.




En la quietud de mi taller camino y camino, algunas veces sobre elementos frágiles, solo hay que saber pisar sin miedo, caminar con paso firme.

Una de mis mascotas asaltó mi "Taller en Fa" -aún no sé cuál de ellos- robándose una maraña de huesos y dejándola abandonada en el patio lo que dio origen a esta acción. 
La llovizna suave, después de muchos días sin agua del cielo, me animó a caminar sobre mis huesos, a deconstruir mi obra, a rescatarla de sus astillas de huesos rotos, como los míos luego de mi largo y divertido caminar por la vía, a hacerla resurgir, resucitarla y con ella yo; lo que en un segundo me consternó, luego me llevó a reflexionar de manera fugaz y decidida. Volví a sonreír, comprendí que mi humanidad no pesa nada, que soy liviana, que no rompo huesos pero sobre todo que sigo viva. Me di cuenta que veo muertos, que soy frágil y vulnerable. Por todo ello solo vivo el instante presente, amo lo que hago; procuro siempre estar en conexión con Aquel superior que lo mueve todo, Él por encima de mi cabeza.


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Acciones artísticas de calle - Web -Instalación.

http://fcom.us.es/blogs/movimientosartisticos/tag/artista-colectivo/

M1ML: Arquitectura efímera y acciones artísticas en el espacio público0 comentarios / ¡comenta!

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Un paisaje sensorial instalado en la Plaza de la Alianza pretende sacar al turista de sus rutinas y lo invita a participar en un proyecto artístico. Los paseantes forman parte de m1ml, ya que al aproximarse son retransmitidos vía video al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y a la web de la instalación. También se puede participar en m1ml a través de las distintas interacciones que se ofrecen: enviando postales o incorporando sus fotografías personales podrá irrumpir en el Barrio de Santa Cruz.
Una vez acabado, se propone continuar con la participación de los visitantes, cambiando las macetas de m1ml por deseos para el barrio.
Estuvo en Sevilla, en la Plaza de la Alianza, durante los meses de diciembre de 2007 y enero de 2008.
Se trata de una propuesta del colectivo de arquitectura sevillano sin|studio
Más info sobre la acción: surconsciente y web del proyecto.

Instalaciones de Arte Contemporáneo.

http://www.google.co.ve/images?hl=es&q=instalaciones+de+arte+contemporaneo&um=1&ie=UTF-8&source=univ&ei=WqGgTLnKFsHcnAeop9X8DA&sa=X&oi=image_result_group&ct=title&resnum=5&ved=0CDwQsAQwBA&biw=1022&bih=640


lunes, 20 de septiembre de 2010

Como nacen los objetos

http://www.scribd.com/doc/13054106/Como-Nacen-Los-Objetos

Juan Francisco Elso 2



Más que un arte procesual, el suyo era parte de la vida espiritual de quien lo hacía. Pero los procesos mismos tenían la mayor importancia en las obras, al extremo de rebasar lo temporal para estructurar la dimensión espacial. Así, los mate riales, además de elementos constructivos y más allá de poseer un simbolismo en ellos mismos, eran agentes principales del proceso en que intervenían las obras. Elso decía que constituían fines, no medios. Con la terracota fresca aprehendía, real y ritualmente, la huella -el poder- de una mazorca de maíz, que volvía asía la tierra de donde había surgido, mientras sus granos potenciaban alguna otra pieza o retoñaban en plena galería.

Juan Francisco Elso,  Caballo contra colibrí (Inconcluso), 1988.

Pudiera decirse que Elso es uno de los pocos artistas religiosos a partir de la modernidad, y el único que se ha atrevido a representar el rostro divino. Él imaginó la faz inabarcable como una enorme máscara de la muerte a través de la cual se mira y  se es mirado. Digo artista religioso no como ilustrador de creencias, sino por usar el arte como vía para un conocimiento y una afirmación trascendentes. Elso indagaba en una cosmovisión de sentido universal basada en acervos latinoamericanos, de los cuales emanaba una comprensión de los fines del ser humano en el mundo y una proposición ética. En esta mística de América, profundamente sentida, se cosían lo mágico y lo político, lo personal y lo sagrado, lo actual y lo ancestral, lo místico y lo histórico... Su obra constituía una reacción muy profunda a las complejidades de un país como Cuba.
Nos dejó una de las imágenes más sobrecogedoras de todo el arte latinoamericano: Martí esculpido a la manera de un santo popular, vestido de tierra y machete en mano, ofreciéndose al suelo de América, que es él mismo, retoñado deverdor y sangre, igual que su propio cuerpo. Imagen sorprendente, a un tiempo icono de la mística revolucionaria, asiento de poder al modo africano, imaginería barroca, Odín sacrificado él mismo a sí mismo. Su título, PorAmérica, pudiera extenderse a toda la obra de Elso.

Juan Francisco Elso, Por América, 1986.

JUAN FRANCISCO ELSO




POR GERARDO MOSQUERA

 
La mano creadora, una escultura de Elso que reproduce su propia mano con ramas, fibras y papel amate, a gran escala, sirve de logotipo al proyecto Ante América. Es una mano llena de heridas que sangran, con la línea de la vida cortada. Su autor murió a los 32 años y se está convirtiendo en un mito.

Juan Francisco Elso, El rostro de Dios, 1987-88.

El arte fue para él un proceso místico de identificación con el mundo por vía de cosmovisiones latinoamericanas, a la vez que un proceso de orientación étnico-existencial enlazado con su vida íntima, significativo de modo directo para su propia formación. Así, hay ingredientes de importancia no explicitados en las obras, pues éstas son en realidad momentos finales de ciertas partes del proceso, códigos mediante los cuales Elso compartía sus iluminaciones. Por ejemplo, la imagen de José Martí está "cargada", a la manera de un nkisikongo, con sangre del propio artista mezclada con la de s junto con otros elementos ocultos dentro de una oquedad en el cuerpo de la figura. Estos componentes poseen carácter ritual y simbólico en una dimensión real (constituyen una ceremonia personal), y a la vez en otra de significados artísticos. Pero con significantes que quedan ocultos a la mirada, contradiciendo la condición semiótica del arte. Es como si su fuerza simbólica se aprovechara sólo crípticamente, como poder esotérico de la imagen.
Por concepción y método, el arte de Elso regresaba un tanto a fundirse de nuevo con la magia, la religión y la educación, todo en función de comprender el mundo y armonizar la relación humana con él, profundizando en la cosmovisión "primitiva" y reciclando sus bases. Sin dejar de ser arte en el sentido actual, quedaba a la vez muy dentro de esta cosmovisión, a la cual ponía a discurrir con una perspectiva contemporánea, aunque de envergadura trascendente. Se destaca con elocuencia en la recepción que provoca su obra. Al comentar su muestra personal del año pasado en el Centro de Artes Visuales del MIT, un crítico de Boston afirmaba que "estos objetos poseen un poder más allá de su artesanía, incluso más allá de sus medios estéticos", mientras otro decía que "irradian una especie de trascendencia sublime que llena literalmente la galería con su presencia", para concluir: "Es arte elevado en su forma más auténtica."

Juan Francisco Elso, La mano creadora, 1987-88.

La plástica del siglo XX ha usado morfológica y temáticamen te la magia, el mito y el ritual. Elso los empleaba como tales, metodológicamente, desde ellos mismos. Su magia, su religión y su pensar mitológico no eran reales sino artísticos: medios en función de su arte. Pero a la par lo transformaban, porque en cierto sentido sí eran reales dentro de su actividad y su propia vida.

Juan Francisco Elso Padilla (1956-1988).



UN ARTE PARA TIEMPOS DE CAMBIO
Una figura imprescindible al abordar esos años es la de Juan Francisco Elso Padilla (1956-1988). Graduado en 1972 de la Academia San Alejandro y en 1976 de la Escuela Nacional de Arte, con apenas dos exposiciones personales durante su breve existencia: Tierra, Maíz, Vida(Casa de Cultura de Plaza, 1982) y Ensayo sobre América (Casa de Cultura de Plaza, 1986) y un solo premio relevante: el del Salón Paisaje'82 del Museo Nacional, fue sin embargo algo así como el alma de la renovación artística de esos años. Había sido “descubierto” por Mosquera, en aquella improbable exposición Diez nuevos pintores, en 1977. Así escribía el crítico en el primer aniversario de la muerte del creador:
En Elso se apuntaba una posibilidad de transformación del arte. Este fue para él un proceso místico de identificación con las esencias latinoamericanas. Un proceso enlazado con su vida personal, significativo de modo directo para su propia formación.(…)
Por concepción y método, su arte regresaba un tanto a fundirse de nuevo con la magia, la religión y la educación, todo en función de comprender y mejorar al mundo y al hombre profundizando en la cosmovisión “primitiva” y reciclando sus esencias.(…)
Un profeta y a la vez un tipo de barrio. Un iluminado que guiaba un Chevrolet 53, un trascendentalista de la calle, un místico antillano, un hombre en el centro de muchas vertientes.
Originalmente, Elso era sobre todo un grabador, pero que en sus paseos cotidianos recogía objetos en los que encontraba un encanto especial. Por esa vía, haría una empatía especial con el “arte pobre” de Joseph Beauys. En contacto con esos presupuestos concibió una manera completamente nueva de hacer: a partir de allí su obra desestimó las fronteras genéricas tradicionales o las mezcló de manera particular, se consagró a la confección de instalaciones más bien efímeras, cuyo interés no estaba tanto en el resultado final, sino —como en los alquimistas— en la renovación que se producía en su interior, mientras la creaba.
Eso explica, por ejemplo, el sentido de la larga secuencia fotográfica realizada por Gory, que registra el proceso creativo de su instalación La fuerza del guerrero de manera más bien milimétrica. Para el profano, apenas hay diferencia entre una y otra imagen, pero lo que se procuraba era nada menos que sorprender el instante mágico de aquella “destilación” y registrar, si ello fuera posible, la silueta espiritual del artista.
No es extraño que una de las obras que abren la renovación artística de los ochenta sea su arquetípico Martí, presentado a la II Bienal de La Habana bajo el título Por América . El personaje histórico ha sido sincretizado con San Lázaro o Babalú Ayé, en una escultura de formato reducido y con una factura que recuerda los santos de la devoción popular. El rostro es el del héroe, pero el cuerpo está cubierto de llagas como el del orisha y muy ligado como este a elementos naturales como la tierra y la hierba. Elso —como antes Carlos Enríquez o Jorge Arche— quiere romper con el personaje patrimonio de los políticos y lo introduce en el ámbito de las devociones populares, en los cultos propiciatorios de la vida, puesta sobre él una mirada más desgarradora e íntima. Según Mosquera, la pieza es “un ícono de la mística revolucionaria”.
Lo singular en Elso no es que redescubriera ciertas manifestaciones del arte popular, ni que se apropiara de símbolos de la imaginería religiosa, sino que su quehacer irradiaba una ética y, más aún, una espiritualidad contagiosas. De ahí que sus coetáneos y más aún los más jóvenes, que llegaron al arte a mediados de los ochenta, lo vieran como una especie de “gurú”, definitivamente santificado por la temprana muerte. Otros creadores de aquellos días han sido juzgados y discutidos por la crítica, en el caso de Juan Francisco apenas parecen caber dos posiciones: reverenciarlo o ignorarlo.
La admiración que por este artista sentían sus coetáneos, el espontáneo reconocimiento que le otorgaron como auténtico guía, no significa que se consagrara una manera o estilo único, ni mucho menos que se sentara una escuela en torno a su quehacer. Eran muchos los que reconocían su liderazgo espiritual, su entusiasmo creativo era contagioso, pero cada cual tenía fuentes propias de alimentación: Humberto Castro y Moisés Finalé lograban estilos propios a partir de la explotación de recursos que venían del expresionismo y de la Nueva Figuración, mientras que Tomás Sánchez fundía en un todo ecléctico su filosofía oriental de búsqueda de la armonía, con el instrumental del fotorrealismo despojado de su carga banalizadora, gracias a una buena dosis de conceptualismo, sin que esto significara descuido de la factura. Leandro Soto, después de sus iniciales experiencias con el arte cinético y las acciones plásticas, se fue a vivir una experiencia de purificación espiritual con una comunidad aborigen en México y su arte se llenó de una fuerte carga antropológica, semejante a la que cimentó la pintura de José Bedia, aunque este lo hiciera más apegado a fuentes iconográficas y documentales.